Qué es el suicidio?

El suicidio supone quitarse voluntariamente la vida. 

A menudo influyen en él diversos factores estresantes como dificultades financieras o problemas en las relaciones interpersonales. Entre las medidas empleadas para prevenirlo se encuentran: limitar el acceso a los métodos, como armas de fuego y venenos, el tratamiento de la enfermedad mental subyacente o del abuso de sustancias y la mejora de las condiciones financieras. Aunque son comunes las líneas de crisis, hay poca evidencia sobre su efectividad.
Los métodos de suicidio varían por país y están parcialmente relacionados con su disponibilidad. Los más comunes son el ahorcamiento, envenenamiento por plaguicidas o manipulación de armas de fuego. Esta fue la causa de muerte de 842 000 personas en 2013, un considerable aumento en comparación con las 712 000 muertes por esta razón en 1990.​ Por lo anterior, el suicidio es la décima causa de muerte a nivel mundial.
Es más común en hombres que en mujeres; los primeros tienen entre tres y cuatro veces más probabilidades de suicidarse que las últimas. Se estima que cada año hay de 10 a 20 millones de intentos de suicidio.
Entre los factores de riesgo de suicidio se incluyen: enfermedades psiquiátricas, abuso de sustancias, el estado psicológico, las situaciones culturales, familiares y sociales y la genética. Frecuentemente coexisten las enfermedades mentales y el abuso de sustancias.
Otros factores de riesgo son: un intento de suicidio previo,​ la disponibilidad de medios para llevarlo a cabo, historia familiar de suicidios o la presencia de un traumatismo craneoencefálico. Respecto a la disponibilidad de un medio, se ha encontrado que las tasas de suicidio son mayores en hogares con armas de fuego.​ Asimismo, problemas socioeconómicos como el desempleo, la pobreza, la indigencia y la discriminación pueden desencadenar pensamientos suicidas.
​Entre el 15 y el 40% de los suicidas dejan una nota suicida.​ La genética es la causa de entre el 38 y el 55% de los comportamientos suicidias. Por otro lado, los veteranos de guerra tienen un mayor riesgo de suicidio debido, en parte, a una mayor incidencia de enfermedades mentales y problemas de salud relacionados con la guerra.
Medios de comunicación: 
Los medios de comunicación, como el Internet, son importantes factores de riesgo. La forma en que se describe el suicidio, con una prominente y repetitiva cobertura de alto volumen que lo glorifica e idealiza, tiene un efecto negativo. Cuando se realizan descripciones detalladas de un método de suicidio, el uso de este método puede incrementar en la población.
Cuando los medios de comunicación siguen las directrices recomendadas, el riesgo de suicidio puede disminuir. Sin embargo, obtener apoyo de la industria puede ser difícil, especialmente a largo plazo.
Redes sociales:
En algunos casos, los usuarios de las plataformas de redes sociales pueden experimente presión social para suicidarse, idealizar a quienes lo hayan hecho y acordar pactos suicidas. Por ejemplo, en 2008, un foro japonés se compartió información sobre la posibilidad de suicidarse con ácido sulfhídrico. Poco después, 220 personas intentaron suicidarse de esa forma, de ellos, en 208 fue un intento exitoso.​ Por su parte, Biddle et al. (2008), llevaron a cabo la búsqueda sistemática de doce términos relacionados con el suicidio, como «suicidio», «métodos de suicidio», «¿cómo suicidarse?» y «los mejores métodos de suicidio», para analizar los resultados. Encontraron que, dentro de los primeros resultados obtenidos, aparecían sitios pro suicidio y salas de chat en donde se discutían temas generales relacionados con el suicidio.
En 2013 aparece en Rusia el juego de la Ballena azul que consiste en 50 retos, siendo este último el suicidio. Para el año 2016 se reportan 130 muertes por parte de jóvenes relacionado al juego en Rusia​ y se expande a países latinos como Brasil, México y Colombia.

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